lunes, 17 de junio de 2013

UN MES SIN PAPA

Hoy, 13 de junio, se cumple un mes de la muerte de papa. Trate de dormir. Trate de no llorarlo. Trate de estos cuatro años que vivimos juntos desde que
se fue mama, ser fuerte. Sentí honor. Sentí alegría de haberlo tenido conmigo. De atenderlo hasta el final, de ver con el, el descenso y el ascenso de River. De que comia con entusiasmo la comida que le hacia, de pasar solitos nuestra ultima navidad, pero verlo hacerlo con tranquilidad, placer, gustoso de sus budines, del anana fizz, mientras veíamos un reportaje que le habían hecho a Cortazar en España.
Nunca sentí haber perdido cuatro años de mi vida estando con el, aunque tengo hoy 46, cuando salía de casa, sobre todo al principio, en que el podía manejarse por si solo. Era un placer volver. Quería estar con el. Contarle de mi día, hacerle la merienda.
Pero el viejo se me entro a caer, a bajar los brazos, a sacarme de las casillas.
Primero fue un trípode, se cayó varias veces, pero tuve suerte. Después y hasta el final fue la silla de ruedas. De la que también nos caímos, juntos. Por suerte el no se golpeaba, pero sufría. Tenía dolores fuertes. La diabetes no lo dejaba en paz, sus piernas de gran jugador de futbol, estaban flaquitas. Y su paciencia para tomar cada una de las pastillas que tomaba, era infinita.
Abandone todo. No trabaje mas, me dedique a el. Vivíamos de su jubilación que no era mala y de la pensión de mi vieja. Con eso comíamos y comprábamos medicamentos. Igual no nos quejábamos.
Tuvo que bancarme malos momentos, tuvo que soportar la lejanía de algunos amigos que ya ni lo llamaban porque en casa no hay teléfono de línea y no querían gastar en celular.
Otros seguramente no venían, porque les daría impresión verlo sentado allí. Que se yo. Hay gente para todo. Y pensar que mi viejo era de esos solicialistas de Palacios, solidario, honesto, gran amigo. Discreto. Cuando se enteraba de la descompostura de algún amigo, se descompensaba el. Vomitaba. Olía alcohol (el de la farmacia).
Lo tortura a la que lo someti era insoportable,hablándole, para que no se quede dormido (por las pastillas), pobre, odiaba que le hablase de Carrizo y además no coincidíamos en casi nada de lo que nos gustaba ver en la tele. Entonces lo dejaba. El se quedaba viendo sus películas y yo me venia para la computadora.
Me empecé a abandonar, me bañaba una vez por semana, casi no comía, dormía muy mal. Pero jamás desee su muerte. En estos cuatro años me relacion con algunos hombres, básicos como todos, variedad de años, buscaba contención. Cuidado. Caricias. NUNCA LAS ENCONTRE.
Una noche que lo lleve a la cama, tenia ganas de hablar y me explico como se hacia el mondongo, me dijo que yo había aprendido mucho a cocinar, que le gustaba la comida que hacia. Lo vi. tan tranquilo. Me fui emocionada, Y pensé, “hoy voy a dormir bien” y así fue.Al otro día todo siguió igual. Papa hacia más de un año que no salía a la calle. Vivo en un edificio de tres pisos sin ascensor, era imposible sacarlo.
Su último y gran acto de héroe lo tuvo hace poco, me había ido al súper, y perdí mis llaves para entrar al departamento. Le grite, “papa me escuchas, no puedo entrar estoy sin llaves, crees que podes venir con la silla hasta donde esta el piano, agarrarte de las paredes que conducen a la puerta y abrirme?”, cuando yo me iba no cerraba con llave justamente por este tipo de cosas. Lo intento, despacito, cuando llego a la altura del sillón rojo, se quiso levantar para tomar el pasillo cortito que conducía a la puerta. No pudo. Lo vi caer, a través de la cerradura, pero por suerte cayo justo en el sillón. Le dije no te preocupes.
Fui a lo de una vecina, era sábado, pobre sus hijos dormían, le comente lo que me había pasado y empezó a prestarme llaves para ver si alguna funcionaba. No lo logramos. Le pedí un martillo y un destornillador. Empecé a darle a la cerradura rodeada de madera. Ruido tremendo en el edificio, pero ya casi eran las 12. No me preocupe. Le di tanto. Pero no había caso. Mi vecina, trato con alambre ingresar por un costado de la cerradura para ver si (tipo ladrones) podíamos hacer que la puerta se abriese, no hubo caso. Vino el marido de mi vecina que se acuesta tardísimo, nunca olvidare su cara de dormido. Trato de ayudarme pero tampoco. Seguí golpeando. Hasta que escuche. Nora, pude, estoy al lado de la puerta, te puedo abrir, era papa. Como explicarlo? No puedo, lo que yo sentí en se momento fue muy parecido a lo que me pasaba cuando era chica y en su sillón no del todo grande, nos poníamos los dos a ver tele después de cenar. Y yo apoyaba la cabeza en su pecho. NUNCA MAS SENTI TANTA SEGURIDAD. Escuchar el latido de su corazón. Y su brazo sosteniéndome para que no caiga.
El sábado siguió con sus cosas. Ya los dos acostumbrados.
Cuando mama murió, sentí que el no aguantaría demasiado, llevaban 48 años de casados, se amaban como nunca a nadie vi. Y falleció en sus brazos. Cuando mi hermano y yo llegamos al departamento, muy cerca de los nuestros. Papa me abrazo y me dijo, que suerte que llegaron tan pronto. Entendí. Si tardábamos más, tal vez se hubiese ido con ella.  Pero aguanto. Cuatro años se aguanto el viejo, el gran Omar. Mi héroe. Hasta que después de un fin de semana complicado y con la diabetes mas complicada que nunca se quiso quedar en la cama, el lunes no la paso tan mal, pero el martes es como que ya había empezado a hacer sus valijas. Unas semanas antes le había preguntado si ya no daba mas, y me dijo que si. Tengo ganas de morirme. Y lo entendí. Vaya si lo entendí.
El trece de Mayo, tuvo complicaciones que ni ameritaban un llamado a un medico. Solo esperar. Le di solo las pastillas de la diabetes. Un poco de agua y una pastilla para que duerma. Me fui al living, me tire en el futton, lo escuchaba respirar. Hasta que no lo escuche mas, fui a la habitación, la mía, que fue suya durante todo este tiempo. Y ya se había ido. Debo confesar que no se exactamente como fue mi reacción. Solo se que mi celular no tenia crédito, que no podía llamar a mi hermano y que la frialdad de la muerte es una de las cosas mas crueles que existen sobre la tierra. Le bese su cabeza, con la impresión de besar un hielo, le dije que lo quería (por suerte y también algunos días atrás se lo había dicho estando vivo). Después de afeitarlo. Se había quedado en posición fetal. Con sus pañales, cosa que le daba mucha vergüenza por mi (que siempre le decía, papa: SI NO TUVE HIJOS PARA LIMPIALOS, PONERLES TALCO, Y PAÑALES, QUE MEJOR HACERLO CON MI PAPA, VOS NO LO HICISTE CONMIGO?). Nunca  le fue suficiente.
Ni llorar pude. Estaba shoqueada, y muy, pero muy triste. Lo volví a  besar, y cada vez estaba mas frío. Hasta que llamo Pablo. No fue fácil pero se lo tuve que decir. Y todo lo demás, nada. La nada misma, Los tramites, PAMI, la funeraria y solo llamar a la gente necesaria. Pablo me pidió que me fuese a la casa de mi tía. Le dije que no, No me iba a ir de este lugar, aunque estuviesen sus olores, su perfume, la cama (mía) en donde había muerto. Solo me metí en este cuarto, para no ver que se lo llevaban. La tía se quedo conmigo toda la noche, hablamos mucho, dormimos poco. Como seria mi vida a partir de ahora. Sin tener que cuidar de nadie. Fuera de mi laburo, lejos de algunos amigos. Y sin el, por quien juro daría mi corazón por darle un abrazo tan, pero tan grande.
Por hacerme junto a mi vieja esta mujer que soy, esta persona que soy. Ellos han sido para todas las personas que los conocieron  unos seres de otro planeta. Para nosotros eran nuestros viejos, a los cuales la honestidad, la discreción, el inmenso amor, nos les devolvieron lo que merecían. Queda claro no lo hacian por eso. Lo hacían porque eran así. Y nosotros que somos sus hijos, somos más duros, más Guevaristas, no podemos sacarnos de encima esa inmensa ternura que nos han enseñado. Ese amor, esa honestidad, esa entrega hacia el otro. ESE SER SIEMPRE MEJOR PERSONA AUNQUE LA RESPUESTA SEA UN CACHETAZO.
Ahora hay que hacer tramites, entre los Bancos y el Anses, ayer fue la primera vez que salí a la calle y solo porque Mony (mi amiga, hermana) me acompaño.
Decidí cremarlo y no se muy bien por que, quería llevarlo a River, Pablo (mi hermano) me dijo que se iba a complicar. Que lo mejor seria ver la posibilidad de juntarlo con mama.
Sea como sea.
Ellos estan aca, en el centro de mi corazón. En las espaldas dándome fuerzas, AMANDO, como hacían siempre. AMANDOLO TODO.
Y esa es mi misión en la vida, por ellos, como me dice Vivi (mi otra amiga, hermana) para honralos, AMAR TODO.

Hasta que el corazon no de mas.







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