Hoy, 13 de junio, se cumple
un mes de la muerte de papa. Trate de dormir. Trate de no llorarlo. Trate de
estos cuatro años que vivimos juntos desde que
se fue mama, ser fuerte. Sentí
honor. Sentí alegría de haberlo tenido conmigo. De atenderlo hasta el final, de
ver con el, el descenso y el ascenso de River. De que comia con entusiasmo la
comida que le hacia, de pasar solitos nuestra ultima navidad, pero verlo
hacerlo con tranquilidad, placer, gustoso de sus budines, del anana fizz,
mientras veíamos un reportaje que le habían hecho a Cortazar en España.
Nunca sentí haber perdido
cuatro años de mi vida estando con el, aunque tengo hoy 46, cuando salía de
casa, sobre todo al principio, en que el podía manejarse por si solo. Era un
placer volver. Quería estar con el. Contarle de mi día, hacerle la merienda.
Pero el viejo se me entro a
caer, a bajar los brazos, a sacarme de las casillas.
Primero fue un trípode, se cayó
varias veces, pero tuve suerte. Después y hasta el final fue la silla de
ruedas. De la que también nos caímos, juntos. Por suerte el no se golpeaba,
pero sufría. Tenía dolores fuertes. La diabetes no lo dejaba en paz, sus
piernas de gran jugador de futbol, estaban flaquitas. Y su paciencia para tomar
cada una de las pastillas que tomaba, era infinita.
Abandone todo. No trabaje
mas, me dedique a el. Vivíamos de su jubilación que no era mala y de la pensión
de mi vieja. Con eso comíamos y comprábamos medicamentos. Igual no nos quejábamos.
Tuvo que bancarme malos
momentos, tuvo que soportar la lejanía de algunos amigos que ya ni lo llamaban
porque en casa no hay teléfono de línea y no querían gastar en celular.
Otros seguramente no venían,
porque les daría impresión verlo sentado allí. Que se yo. Hay gente para todo.
Y pensar que mi viejo era de esos solicialistas de Palacios, solidario, honesto,
gran amigo. Discreto. Cuando se enteraba de la descompostura de algún amigo, se
descompensaba el. Vomitaba. Olía alcohol (el de la farmacia).
Lo tortura a la que lo
someti era insoportable,hablándole, para que no se quede dormido (por las
pastillas), pobre, odiaba que le hablase de Carrizo y además no coincidíamos en
casi nada de lo que nos gustaba ver en la tele. Entonces lo dejaba. El se
quedaba viendo sus películas y yo me venia para la computadora.
Me empecé a abandonar, me
bañaba una vez por semana, casi no comía, dormía muy mal. Pero jamás desee su
muerte. En estos cuatro años me relacion con algunos hombres, básicos como
todos, variedad de años, buscaba contención. Cuidado. Caricias. NUNCA LAS
ENCONTRE.
Una noche que lo lleve a la
cama, tenia ganas de hablar y me explico como se hacia el mondongo, me dijo que
yo había aprendido mucho a cocinar, que le gustaba la comida que hacia. Lo vi.
tan tranquilo. Me fui emocionada, Y pensé, “hoy voy a dormir bien” y así fue.Al
otro día todo siguió igual. Papa hacia más de un año que no salía a la calle.
Vivo en un edificio de tres pisos sin ascensor, era imposible sacarlo.
Su último y gran acto de héroe
lo tuvo hace poco, me había ido al súper, y perdí mis llaves para entrar al
departamento. Le grite, “papa me escuchas, no puedo entrar estoy sin llaves,
crees que podes venir con la silla hasta donde esta el piano, agarrarte de las
paredes que conducen a la puerta y abrirme?”, cuando yo me iba no cerraba con
llave justamente por este tipo de cosas. Lo intento, despacito, cuando llego a
la altura del sillón rojo, se quiso levantar para tomar el pasillo cortito que conducía
a la puerta. No pudo. Lo vi caer, a través de la cerradura, pero por suerte
cayo justo en el sillón. Le dije no te preocupes.
Fui a lo de una vecina, era sábado,
pobre sus hijos dormían, le comente lo que me había pasado y empezó a prestarme
llaves para ver si alguna funcionaba. No lo logramos. Le pedí un martillo y un
destornillador. Empecé a darle a la cerradura rodeada de madera. Ruido tremendo
en el edificio, pero ya casi eran las 12. No me preocupe. Le di tanto. Pero no había
caso. Mi vecina, trato con alambre ingresar por un costado de la cerradura para
ver si (tipo ladrones) podíamos hacer que la puerta se abriese, no hubo caso.
Vino el marido de mi vecina que se acuesta tardísimo, nunca olvidare su cara de
dormido. Trato de ayudarme pero tampoco. Seguí golpeando. Hasta que escuche.
Nora, pude, estoy al lado de la puerta, te puedo abrir, era papa. Como explicarlo?
No puedo, lo que yo sentí en se momento fue muy parecido a lo que me pasaba
cuando era chica y en su sillón no del todo grande, nos poníamos los dos a ver
tele después de cenar. Y yo apoyaba la cabeza en su pecho. NUNCA MAS SENTI
TANTA SEGURIDAD. Escuchar el latido de su corazón. Y su brazo sosteniéndome
para que no caiga.
El sábado siguió con sus
cosas. Ya los dos acostumbrados.
Cuando mama murió, sentí que
el no aguantaría demasiado, llevaban 48 años de casados, se amaban como nunca a
nadie vi. Y falleció en sus brazos. Cuando mi hermano y yo llegamos al
departamento, muy cerca de los nuestros. Papa me abrazo y me dijo, que suerte
que llegaron tan pronto. Entendí. Si tardábamos más, tal vez se hubiese ido con
ella. Pero aguanto. Cuatro años se
aguanto el viejo, el gran Omar. Mi héroe. Hasta que después de un fin de semana
complicado y con la diabetes mas complicada que nunca se quiso quedar en la
cama, el lunes no la paso tan mal, pero el martes es como que ya había empezado
a hacer sus valijas. Unas semanas antes le había preguntado si ya no daba mas,
y me dijo que si. Tengo ganas de morirme. Y lo entendí. Vaya si lo entendí.
El trece de Mayo, tuvo complicaciones
que ni ameritaban un llamado a un medico. Solo esperar. Le di solo las
pastillas de la diabetes. Un poco de agua y una pastilla para que duerma. Me
fui al living, me tire en el futton, lo escuchaba respirar. Hasta que no lo
escuche mas, fui a la habitación, la mía, que fue suya durante todo este
tiempo. Y ya se había ido. Debo confesar que no se exactamente como fue mi reacción.
Solo se que mi celular no tenia crédito, que no podía llamar a mi hermano y que
la frialdad de la muerte es una de las cosas mas crueles que existen sobre la
tierra. Le bese su cabeza, con la impresión de besar un hielo, le dije que lo quería
(por suerte y también algunos días atrás se lo había dicho estando vivo). Después
de afeitarlo. Se había quedado en posición fetal. Con sus pañales, cosa que le
daba mucha vergüenza por mi (que siempre le decía, papa: SI NO TUVE HIJOS PARA
LIMPIALOS, PONERLES TALCO, Y PAÑALES, QUE MEJOR HACERLO CON MI PAPA, VOS NO LO
HICISTE CONMIGO?). Nunca le fue
suficiente.
Ni llorar pude. Estaba
shoqueada, y muy, pero muy triste. Lo volví a
besar, y cada vez estaba mas frío. Hasta que llamo Pablo. No fue fácil
pero se lo tuve que decir. Y todo lo demás, nada. La nada misma, Los tramites,
PAMI, la funeraria y solo llamar a la gente necesaria. Pablo me pidió que me
fuese a la casa de mi tía. Le dije que no, No me iba a ir de este lugar, aunque
estuviesen sus olores, su perfume, la cama (mía) en donde había muerto. Solo me
metí en este cuarto, para no ver que se lo llevaban. La tía se quedo conmigo
toda la noche, hablamos mucho, dormimos poco. Como seria mi vida a partir de
ahora. Sin tener que cuidar de nadie. Fuera de mi laburo, lejos de algunos
amigos. Y sin el, por quien juro daría mi corazón por darle un abrazo tan, pero
tan grande.
Por hacerme junto a mi vieja
esta mujer que soy, esta persona que soy. Ellos han sido para todas las personas
que los conocieron unos seres de otro
planeta. Para nosotros eran nuestros viejos, a los cuales la honestidad, la
discreción, el inmenso amor, nos les devolvieron lo que merecían. Queda claro
no lo hacian por eso. Lo hacían porque eran así. Y nosotros que somos sus hijos,
somos más duros, más Guevaristas, no podemos sacarnos de encima esa inmensa
ternura que nos han enseñado. Ese amor, esa honestidad, esa entrega hacia el
otro. ESE SER SIEMPRE MEJOR PERSONA AUNQUE LA RESPUESTA SEA UN CACHETAZO.
Ahora hay que hacer
tramites, entre los Bancos y el Anses, ayer fue la primera vez que salí a la
calle y solo porque Mony (mi amiga, hermana) me acompaño.
Decidí cremarlo y no se muy
bien por que, quería llevarlo a River, Pablo (mi hermano) me dijo que se iba a
complicar. Que lo mejor seria ver la posibilidad de juntarlo con mama.
Sea como sea.
Ellos estan aca, en el
centro de mi corazón. En las espaldas dándome fuerzas, AMANDO, como hacían
siempre. AMANDOLO TODO.
Y esa es mi misión en la
vida, por ellos, como me dice Vivi (mi otra amiga, hermana) para honralos, AMAR
TODO.
Hasta que el corazon no de
mas.




