EL PERCHERO: TU REVISTA PARA COLGAR IDEAS.
(noviembre de 1984)
(noviembre de 1984)
Cuando Fabián en quinto año (el estaba en cuarto), se acerco a mi, para realizar la revista literaria sentí que algo bueno estaba por suceder. Empezamos a planificarla. Y lo que empezó siendo una revista de poemas y ensayos se transformo en una revista que tenia comentarios de recitales, discos, programas de tele y UN REPORTAJE A ALGUN MUSICO DEL MOMENTO POR NUMERO. Al principio la verdad era muy desprolija, la hacíamos toda nosotros. Desde lo que escribíamos hasta ponerle los ganchitos con una maquina enorme para que llegue al medio de las hojas. Con el tiempo se fueron sumando amigos y los artistas fueron respondiendo cada vez más.
En estos momentos de la vida de alguien, es cuando misteriosamente aparecen seres que sin tener por que te abren una puerta para que pases, para que las cosas te sean más fáciles. Para ser tus amigos y mostrarte un camino. Nosotros conocimos en principio a Daniel Córdoba, un tipo sumamente generoso, que en ese momento trabajaba en LA CORPORACION, que era una agencia artística que tenia en sus filas a Claudia Puyo, Miguel Mateos, Alejandro Lerner, entre otros. El empezó a darnos una mano, nos conecto con chicos que hacían revistan muy parecidas a la nuestra y además nos conseguía las notas con los artistas. El segundo que nos dio una mano increíble fue Robertito Cirigliano, un chico muy joven, precioso, que nos estimaba muchísimo, gracias a el pudimos llegar a conocer a Federico Moura, jamás volví a ver unos ojos asi.
Pasado el tiempo, cuando Roberto se convirtió en el manager de Los Enanitos Verdes, yendo por algún lugar de Latinoamérica, el vehiculo en donde iban choco y el fue el único que murió en esa tragedia. Una tristeza enorme. Era uno de los seres más puros y buenos que conocí en aquellos tiempos.
CLAUDIA PUYO
Con Claudia me encontré por primera vez en un bar, en realidad no se muy bien si era La Academia, la de Callao, con mi grabadorcito y con mucho nervio, ella a su vez tenia después de mi una reunión con otra persona que tal vez fuese su manager o su jefa de prensa. No pude hacer la nota lo mejor que quería hacerla, entonces Claudia, que como ahora, tenia el pelo larguísimo y lleno de rulos, con una carita de niña mala (Janis, pero bien porteña), se ofrece a invitarnos a su casa de Ramos Mejia, allí podríamos terminar la nota mejor.
Eso hicimos. Si bien lo que recogí en el bar me sirvió, cuando a la semana nos juntamos con Fabián para ir hasta la casa de Claudia, nos dimos cuenta que lo que estábamos viviendo a partir de ese momento era una verdadera aventura.
De San Martín a Ramos Mejia, creo que tomamos un colectivo y un tren. Buscamos la calle, la llamamos por teléfono (publico, claro), para decirle que no encontrábamos el lugar, nos indico y llegamos.
Una casa muy tranqui, normal, de las antiguas, ella nos esperaba súper arreglada, prolijamente arreglada, con unos pantalones de jean superlavados y una camisa blanca impecable, me acuerdo de un piano. Que creo que Claudia nos contó que tocaba su madre. Debo reconocer que en estos días estuve buscando en casa las revistas, tengo los originales, pero no los encontré y no quería retrazar más esto de contarles un poco mi camino.
Nos quedamos en la cocina, tenias dos perritos si mal no recuerdo, nos sirvió varios mates mientras hacíamos la nota, un amigo daba vueltas por ahí.
Estaba contenta, acababa de terminar su primer disco, producido por Miguel Mateos.
Nos hizo escuchar algunas cosas en un cassette TDK, y la verdad que nos gusto mucho lo que escuchamos.
En ese tiempo, si bien Claudia no era una mega Sears, era más fácil acercarse a ellos, eran más sencillos, había menos obstáculos para saltar. Tanto ellos como nosotros estabamos empezando a vivir una vida distinta (se había terminado la dictadura) y las diferencias entre ser unos chicos de San Martín que humildemente hacían una revista muy humilde y una cantante que recién grababa su primer disco no había tata diferencia, y no debía por que haberla.
La nota salio espectacular, Daniel nos regalo algunas fotos de prensa para que pusiésemos en la revista. Y una vez que estaba todo listo, mandábamos los originales a la imprenta en donde se hacia en off set, un sistema caduco que te manchaba las manos de una manera espantosa.
Se nos ocurrió, venderla a menos precio de lo que nos salía y además mandar algunos ejemplares a gente del ambiente y a revistas relacionadas.
Allí apareció otra amiga, que aun hoy lo sigue siendo, Gloria Guerrero, periodista prestigiosa, hoy de la Revista Rolling Stone, en aquel momento de HUMOR.Ella nos ayudo muchísimo en muchas cosas. Pero más adelante les cuento.
En estos momentos de la vida de alguien, es cuando misteriosamente aparecen seres que sin tener por que te abren una puerta para que pases, para que las cosas te sean más fáciles. Para ser tus amigos y mostrarte un camino. Nosotros conocimos en principio a Daniel Córdoba, un tipo sumamente generoso, que en ese momento trabajaba en LA CORPORACION, que era una agencia artística que tenia en sus filas a Claudia Puyo, Miguel Mateos, Alejandro Lerner, entre otros. El empezó a darnos una mano, nos conecto con chicos que hacían revistan muy parecidas a la nuestra y además nos conseguía las notas con los artistas. El segundo que nos dio una mano increíble fue Robertito Cirigliano, un chico muy joven, precioso, que nos estimaba muchísimo, gracias a el pudimos llegar a conocer a Federico Moura, jamás volví a ver unos ojos asi.
Pasado el tiempo, cuando Roberto se convirtió en el manager de Los Enanitos Verdes, yendo por algún lugar de Latinoamérica, el vehiculo en donde iban choco y el fue el único que murió en esa tragedia. Una tristeza enorme. Era uno de los seres más puros y buenos que conocí en aquellos tiempos.
CLAUDIA PUYO
Con Claudia me encontré por primera vez en un bar, en realidad no se muy bien si era La Academia, la de Callao, con mi grabadorcito y con mucho nervio, ella a su vez tenia después de mi una reunión con otra persona que tal vez fuese su manager o su jefa de prensa. No pude hacer la nota lo mejor que quería hacerla, entonces Claudia, que como ahora, tenia el pelo larguísimo y lleno de rulos, con una carita de niña mala (Janis, pero bien porteña), se ofrece a invitarnos a su casa de Ramos Mejia, allí podríamos terminar la nota mejor.
Eso hicimos. Si bien lo que recogí en el bar me sirvió, cuando a la semana nos juntamos con Fabián para ir hasta la casa de Claudia, nos dimos cuenta que lo que estábamos viviendo a partir de ese momento era una verdadera aventura.
De San Martín a Ramos Mejia, creo que tomamos un colectivo y un tren. Buscamos la calle, la llamamos por teléfono (publico, claro), para decirle que no encontrábamos el lugar, nos indico y llegamos.
Una casa muy tranqui, normal, de las antiguas, ella nos esperaba súper arreglada, prolijamente arreglada, con unos pantalones de jean superlavados y una camisa blanca impecable, me acuerdo de un piano. Que creo que Claudia nos contó que tocaba su madre. Debo reconocer que en estos días estuve buscando en casa las revistas, tengo los originales, pero no los encontré y no quería retrazar más esto de contarles un poco mi camino.
Nos quedamos en la cocina, tenias dos perritos si mal no recuerdo, nos sirvió varios mates mientras hacíamos la nota, un amigo daba vueltas por ahí.
Estaba contenta, acababa de terminar su primer disco, producido por Miguel Mateos.
Nos hizo escuchar algunas cosas en un cassette TDK, y la verdad que nos gusto mucho lo que escuchamos.
En ese tiempo, si bien Claudia no era una mega Sears, era más fácil acercarse a ellos, eran más sencillos, había menos obstáculos para saltar. Tanto ellos como nosotros estabamos empezando a vivir una vida distinta (se había terminado la dictadura) y las diferencias entre ser unos chicos de San Martín que humildemente hacían una revista muy humilde y una cantante que recién grababa su primer disco no había tata diferencia, y no debía por que haberla.
La nota salio espectacular, Daniel nos regalo algunas fotos de prensa para que pusiésemos en la revista. Y una vez que estaba todo listo, mandábamos los originales a la imprenta en donde se hacia en off set, un sistema caduco que te manchaba las manos de una manera espantosa.
Se nos ocurrió, venderla a menos precio de lo que nos salía y además mandar algunos ejemplares a gente del ambiente y a revistas relacionadas.
Allí apareció otra amiga, que aun hoy lo sigue siendo, Gloria Guerrero, periodista prestigiosa, hoy de la Revista Rolling Stone, en aquel momento de HUMOR.Ella nos ayudo muchísimo en muchas cosas. Pero más adelante les cuento.
Cuando paso el tiempo y decidimos que ya no podiamos seguir con la revista decidimos hacer un encuentro, supongo que para esto ya habian pasado casi un año del comienzo de todo. Lo llamamos PRIMER ENCUENTRO PERCHERISTICO.(frente al Botanico, pleno Barrio Norte). Vino mucha gente, de la que nos habiamos hecho amigos en ese tiempo, cada uno de ellos tenia que traer un libro, para despues donarlos a una biblioteca. Hubo de todo, exposicion de fotografias, poemas, lectura de capitulos de libros, y CLAUDIA (aun a pesar de una cuerda rota) vino con su guitarra y canto. La aventura habia sido maravillosa, y el camino que se abria a nuestros pies era increible.
CREO QUE TENGO QUE DECIRTE ALGO - CLAUDIA PUYO
(de Miguel Mateos)

