miércoles, 23 de marzo de 2011

1984 - final y comienzo de una larga mañana




Se terminaba nomás, se iba el tiempo sin poder retenerlo. Comenzaba 1984 y sabíamos que después de el, nada, absolutamente nada iba a ser como antes. La democracia ya estaba instalada, con los sucesos peligrosos que ya relate, pero con millones de sueños y esperanzas por cumplir. Nosotros, en quinto año, 63 chicos planificando nuestro viaje a Bariloche.
Y lo hicimos. Algunos quedaron en Buenos Aires por distintas circunstancias, los demás, emprendimos ese viaje que en verdad fue eterno. Nunca había viajado tanto en micro, creo que tardamos 36 horas hasta llegar allí. No es cómodo, y no por el servicio que ofrecía la empresa que nos llevaba, si no, por los lugares en donde hacíamos paradas para comer algo, estirar las piernas, ir al baño. Creo que he conocido en ese viaje los baños más sucios y espantosos que nunca en mi vida volví a ver. Pero de todas maneras fue divertido, los chicos se habían aprovisionado de alcohol, guardado celosamente en la parte de atrás del micro y las chicas, sentadas adelante hablábamos como hacíamos siempre. Como era de esperar el guía de la empresa, llamado Carlos, nos gusto a todas. Y como era de esperar no se quedo con ninguna. Como era de esperar las chicas que dejaban en la vereda saludando con la mano a sus padres y algún noviecito, fueron las mismas que después estando alla, levantaban algo en los bailes a los que acudíamos por las noches en los famosos boliches de Bariloche. Fue en pleno julio, una temporada de nieve impresionante, nos costaba conocer verdaderamente la ciudad y cada lugar que visitábamos porque todo, absolutamente todo estaba cubierto de nieve. Era la primera vez en mi vida que veía tanta. En la puerta del Hotel, en pleno centro, la nieve llegaba hasta el primer escalón de la escalera que conducía a la puerta principal del mismo.
Ya a esa altura del año, las relaciones venían un poco desgastadas, no voy a contar un cuento que hadas, nosotras, nuestro grupo, Andrea, Marcela, Alicia y yo, hacíamos bastante la nuestra, en principio no íbamos a bailar todas las noches porque lo cierto es que planchábamos todas. Y además nos aburríamos. Preferíamos caminar por ahí, o quedarnos en el hotel. Nos llevaron a la fabrica de chocolate en donde nos regalaron cajas con cosas riquísimas, compramos tarjetas con paisajes del lugar, y en una excursión unos pocos nos escapamos a escalar una montaña y llegamos a un lugar en donde había nieve virgen, fue una extraña sensación, como pisar la luna. No se, me imagino, no pise nunca la luna.
De vez en cuando, en la barra del hotel nos pedíamos coñac de dulce de leche o chocolate y la verdad nos dábamos vuelta un poquito pero era esa sensación de estar transgrediendo algo que no servia para nada, pero estaba bueno igual.
Una noche, un grupo de varones, ingreso a nuestra habitación con el pretexto de que uno de ellos estaba con fiebre y querían que lo cuidásemos, el enfermo en cuestión se recosto en una de las camas y le empezamos a poner paños fríos en la frente, mientras charlábamos entre todos. Para nosotras que ya a esa altura estábamos como un poco apartadas del grupo, un poco por baja estima, otro poco por juzgar mal a las compañeras que habían picado algo allá, habiendo dejado novios en Buenos Aires, era un honor que esos chicos estuviesen ahí, sobre todo porque eran algunos de nuestros compañeros mas lindos, y a algunos de nosotras nos gustaba alguno de ellos.
Nos salio mal.
Al otro día nos enteramos que todo había sido una maniobra para dejar la habitación de los chicos libre, para que Carlitos, el instructor, pudiese pasar esa noche con una minita que se había levantado en un boliche. Plaf, desilusión, angustia, a la mierda, con la autoestima que volvió a bajar y de golpe.
En medio del viaje me entere que había muerto tío Ernesto, cuñado de mi abuela Dominga, un ser adorable que pertenecía a la famita de mi vieja.
También me di cuenta que ya no quería seguir estando en la secundaria y que el camino final se iba a hacer muy largo. Hasta terminar de una vez. Ya ver las mismas caras por tanto tiempo no era lo mismo. Aunque Bariloche mas que cansarnos de nosotros mismos nos unió mas como personas y como grupo.
Debido a que los caminos se encontraban anegados por la tremenda tormenta de nieve se nos informa que a pesar de que debíamos abandonar las habitaciones, el micro no saldría hasta que tengamos lugar por donde pasar. El resultado fue un día y medio todos tirados en los pasillos del hotel con las valijas los pulloveres, las gorras, etc.
Regresamos dos días después de lo previsto y como es natural, el viaje de regreso se hizo mucho mas largo que el de ida. Dormimos mas, algunos ya venían peleados, los grupos se acentuaban. Pero llegamos.
Medio sucios, con olores desagradables, hambre y mucho sueño, despedir a Carlos nos puso tristes, sobre todo a las chicas. Yo recuerdo que me dejo algo escrito en una agenda que no logro encontrar y mama que venia corriendo en mi búsqueda. Habíamos estado dos semanas allá, pero estar lejos de la vieja siempre se hace una eternidad. Nos volvimos a casa. Todos hicieron lo mismo. Un baño, descanso y a contar las anécdotas que había y muchas.
Al regresar al colegio, hubo intercambio de fotos, ganas de vernos y la promesa de hacer todos los sábados un baile en distintas casas, empezamos a escribir los cuadernos de despedida. Conservo el mío, en donde en verdad no puedo quejarme. Cada uno de ellos me escribe cosas maravillosas, que me enorgullecen y que recordare por siempre.
Empezamos a jugar al amigo invisible, y el final se acercaba. Indefectiblemente. Implacablemente. Pero a la vez y es lo que me sucedía a mi, no deseaba otra cosa, como en realidad ya tenia resuelto hacia mucho tiempo lo que iba a estudiar, solo deseaba eso; terminar la secundaria y empezar a estudiar periodismo.
Hasta llegar al final, en el medio sucedieron cosas, como por ejemplo que llegaron al país por primera vez Silvio Rodríguez y Pablo Milanes. Mucha de nosotras los amabamos (yo lo sigo haciendo). Fueron un suceso. Soda Stereo no paraba de sonar en las radios (junto con todo el rock nacional). Debo confesar que nunca me gustaron, los conocí desde sus comienzos gracias a la actividad que desarrolle un poquito antes de terminar el colegio, pero la verdad nunca me gusto nada de ellos, no me transmitieron nada y poco se si es buena o mala la música que hacen, empezaban a asomar unos ignotos y raros Redonditos de Ricota, Springsteen editaba “Nacido en USA” y Madonna “Like a Virgen”, un desconocido para nosotros (todavía) Joaquín Sabina, sacaba su disco “Ruleta Rusa”. Bowie grababa su canción 1984.

1984

No te dejarán algún día, ahora tú deben convenir
Los tiempos que uno-están diciendo, y el cambiar no está libre
Lo has leído en las hojas de té, y las pistas están en la TV
Guardarte de la quijada salvaje
De 1984

Partirán tu cranium bonito, y lo llenan por completo del aire
Y decir que seas ochenta, pero hermano, no cuidarás
Tirarás para arriba en cualquier cosa, de mañana nunca allí
Guardarte de la quijada salvaje
De 1984

¿Venido ver, venido me ven, recuerdan?
Desempeñamos hacia fuera todo el papel de la película de la noche
Dijiste duraría, pero conjeturo que alistamos
En 1984 (quién podría pedir más)
1984 (quién podría pedir MOR-o-o-o-mineral)
(MOR-o-o-o-mineral)

Estoy buscando un vehículo, yo estoy buscando un paseo
Estoy buscando un partido, yo estoy buscando un lado
Estoy buscando la traición que sabía en '65
Guardarte de la quijada salvaje
De 1984

¿Venido ver, venido me ven, recuerdan?
Desempeñamos hacia fuera todo el papel de la película de la noche
Dijiste duraría, pero conjeturo que alistamos
En 1984 (quién podría pedir más)
1984 (quién podría pedir MOR-o-o-o-mineral)
(MOR-o-o-o-mineral)

1984
1984
1984 (MOR-o-o-o-mineral)
1984
1984 (MOR-o-o-o-mineral)
1984

La tele seguía su curso, un poco mas liberada, Alfonsín era el padre de todos, y en el cole creaban el Centro de Estudiantes, yo para esa época ya escribía y mucho, alguien se me acerco y me propuso colaborar en la revista que el Centro publicaba, les dije que si, les di dos poemas y un ensayo acerca de La Paz. Parece que gusto. Un día estando en el recreo,
se me acerco un chico, tres metros mas alto que yo, y me pregunto:”vos sos Nora Valle?” si, fue mi respuesta obvia, y continuo “tenia algo para proponerte, me gusta como escribís y a mi me gusta mucho la literatura, te gustaría hacer conmigo una revista literaria independiente?” en ese momento se llamaban subtes o undeground. Enseguida le dije que si. El se llamaba Fabián, estaba en cuarto año, o sea era mas chico que yo. Empezamos a hablar mucho, y pasamos de hacer una revista subte, a una revista con criticas de espectáculos, recomendaciones, y un reportaje a un músico por mes. Allí, exactamente allí comienza mi carrera. A fines de 1984, cuando levanto el teléfono, consigo hablar con Claudia Puyo, le pido hacer un reportaje, me dice que si, y nace como de la nada misma y casi de milagro: EL PERCHERO, tu revista para colgar ideas.
De ahí en más, no pare nunca, hasta hoy, 27 años para recorrer, para no olvidarse y para compartir con ustedes.
Fiesta de fin de año, mediodía, papa por primera vez que viene al colegio con mama, reparto de diplomas, medallas (tengo la de mejor compañera).Y adioses, ya demasiados fríos, rápidos. Todo muy rápido.
Mi cabeza, y mi corazón ya no estaban allí.
SILVIO RODRIGUEZ Y PABLO MILANES POR PRIMERA VEZ EN LA ARGENTINA - "CON DIEZ AÑOS DE MENOS"
BRUCE SPRINGSTEEN - NACIDO EN USA
JOAQUIN SABINA - POR EL TUNEL -
SODA STEREO - TRATAME SUAVEMENTE
MADONNA - COMO UNA VIRGEN
LA TELEVISION EN EL ´84
NO TOCA BOTON
LAS MIL Y UNA DE SAPAG
En 1984 se estrena en Buenos Aires con un exito de publico y excelente critica la pelicula "Camila", dirigida por Maria Luisa Bemberg, que cuenta la historia de la maravillosa Camila O'Gorman, protagonizada por Susu Pecoraro e Imanol Arias. Una de esas peliculas argentinas dificiles de olvidar.
CAMILA - MARIA LUISA BEMBERG

No hay comentarios:

Publicar un comentario